A las 12 horas del domingo, 16 de noviembre de 2008, con una niebla de asustar partimos 22 valientes repartidos en 10 motos y 2 furgonetas en dirección a Roa con la esperanza de encontrar unos kilómetros más adelante el sol. Llegamos a Roa, con la cazadora chorreando agua y las gafas empañadas del vaho de la nariz y enfilamos para Fuentecen. Allí ya aparece ese sol que nos permite almorzar como Dios manda en el pinar del pueblo. Un caldito caliente para calentar las manos y la boca, un poco de embutido.
Partimos en dirección Adrada y en llagar a Moradillo nos desviamos hacia Fuentenebro con vistas a hacer algún kilómetro más. Viendo que el tiempo se nos echa encima decidimos ir a Torregalindo, donde previo refrigerio en el bar, nos vamos al asunto que nos trae: el chuletón.
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